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Secretos de A días grises Labios rojos

Frente a la casa de mis abuelos hay una pared alta, de otra casa, llena de agujeros (desagües) con poco uso. En tiempo de cría, los pájaros anidaban allí. Y a veces, sólo a veces, alguno se caía y piaba de un lado a otro, llamando a sus padres.

En ocasiones, los padres conseguían rescatarles, pero no siempre. Y era entonces cuando mi abuelo, los cogía. Y allí venía él, bajito y ágil, con un pajarito envuelto su puño. Después mi abuela, lo alimentaba con un palillo y pan migado, y les daba calor poniéndoles en su pecho.

Esa sería la vida lenta que muchos hoy juegamos a vivir en barrios llenos de gente donde los pájaros anidan lejos de los humanos. La vida lenta de mis abuelos es algo que vuelve a mí. Como un vaivén que me mece. Y hasta me marea, de saber que ni la tendré, ni la pretendo. Pero es ahora cuando la veo, y la aprecio.

Y es que los días grises están llenos de manos que te rescatan. Y las páginas de mis libros están llenas de los recuerdos de mis abuelos, y de pájaros, muchos pájaros.

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A días grises Labios rojos, un libro par colorear, inspirarse, leer historias y disfrutar.

Ya disponible la segunda remesa de libros que se servirá la semana del 14 de junio.

Si eres una tienda y quieres tenerlo en tus estanterías, escríbenos a distribucion@veronicamaraver.com

 

La flor del opio

loveyou

Tanto me ha atraído la flor maldita que cuando una de ellas apareció entre los cuidados geranios de mi abuela, a lo que ella le resultó una intrusa insolente, a mi me resultó una interesante casualidad.
 
La flor comenzaba a crecer en primavera. El tallo, largo y delicado, se iba abriendo paso hacia arriba, con firmeza. Una vez alcanzada la altura suficiente como para alzarse muy por encima del resto, se abría, con ese rojo anaranjado. Silenciosa; descarada, sin duda; extrañamente desordenada, como fuera de lugar y, por tanto, esplendorosa.

Mi abuela, sin demasiado empeño, batalló contra la flor. Cuando se deshojaba, la cortaba, y tiraba el tallo lejos, asustada de lo que contenía su interior.
A la siguiente primavera, anhelaba descubrir como volvía a brotar, y pese a que protestaba de que no le agradaba tener drogas plantadas, en su interior se alegraba al ver al tallo asomar.

La salud de mi abuela fue empeorando, y llegó un momento en el que ya no pudo hacerse cargo del jardín. A la primavera siguiente la flor no brotó. La adormidera parecía querer decir que, si ya nadie iba a observarla y darle la importancia que traía su perturbación dentro de aquel aparente orden, no merecía la pena existir.

A veces, cuando llega la primavera, miro de reojo al jardín de mi abuela, esperando ver su tallo aparecer. Pero la flor de opio no ha regresado.

Hace tiempo que una de esas amapolas apareció en mi interior. Aflora en la base de mi estómago cada cierto tiempo. Viene a recordarme que, por mucho que la corte, sigue ahí, tímida y silenciosa, pero que jamás se fue, aunque no pueda verla. Y parece traer la sensación de desorden, sin embargo, ella es la única que emerge en libertad.

Lo demás, no son más que flores de jardín plantadas con semillas compradas, pre-fabricadas y distribuidas al por menor. Simples adornos.
 
¿Y tú… tienes una flor del opio?
 

Chicas de papel para colorear también se lee

Cuando Guiomar me propuso realizar un libro para colorear lo tenía claro, tenía que ”poder leerse”.

Y el argumento de Chicas de papel es lo que creo que convierte al libro en algo diferente y lo hace conectar contigo: Chicas de papel para colorear también se lee.

Quise realizar 5 capítulos con las fases que según una servidora nos hace embarcarnos en la aventura de emprender, entendiendo emprender como empezar algo nuevo y diferente, no como algo exclusivamente empresarial.Tienes que ver conmigo misma, con cómo emprendí mi aventura irlandesa, o incluso mi propia empresa como ilustradora.

El libro habla el momento de soñar con la idea. Ese es un momento dulce y que recordaremos siempre una vez emprendamos.

También nos habla del momento de aprender. En el que observamos el mundo y valoramos si realmente podemos, queremos y valemos para hacer aquello que hemos soñado.

Y llega el momento de saltar. Sí. Saltar. Algunas lo haremos al vacío, otras con paracaídas, y otros sobre algodones. Pero sin miedo, aunque con inquietud.

Y ahora llega ese momento en el que a veces queremos más de lo que podemos conseguir, o al menos en una sociedad competitiva como la que compartimos. Crecer ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? Uno de los muchos consejos que me regalaron y llevo siempre conmigo es ”a tu ritmo, que nadie te haga ir más rápido o más lento”.

Y creo firmemente que así, de un modo u otro, una florece. No sé si consigue su objetivo, o si se hace rica, o si le saldrá todo requetebién, no creo mucho en fórmulas prediseñadas y nada personalizadas, pero sí creo en que florecer no se trata de ser exitosa, o de ser la mejor. Sólo de florecer. De notarlo por dentro.

Te invito a reflexionar conmigo sobre la aventura de emprender y a la vez olvidarte de todo coloreando.

DESCUBRE CHICAS DE PAPEL PARA COLOREAR

 

 

 

 

 

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