Secretos de A días grises Labios rojos

Frente a la casa de mis abuelos hay una pared alta, de otra casa, llena de agujeros (desagües) con poco uso. En tiempo de cría, los pájaros anidaban allí. Y a veces, sólo a veces, alguno se caía y piaba de un lado a otro, llamando a sus padres.

En ocasiones, los padres conseguían rescatarles, pero no siempre. Y era entonces cuando mi abuelo, los cogía. Y allí venía él, bajito y ágil, con un pajarito envuelto su puño. Después mi abuela, lo alimentaba con un palillo y pan migado, y les daba calor poniéndoles en su pecho.

Esa sería la vida lenta que muchos hoy juegamos a vivir en barrios llenos de gente donde los pájaros anidan lejos de los humanos. La vida lenta de mis abuelos es algo que vuelve a mí. Como un vaivén que me mece. Y hasta me marea, de saber que ni la tendré, ni la pretendo. Pero es ahora cuando la veo, y la aprecio.

Y es que los días grises están llenos de manos que te rescatan. Y las páginas de mis libros están llenas de los recuerdos de mis abuelos, y de pájaros, muchos pájaros.

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A días grises Labios rojos, un libro par colorear, inspirarse, leer historias y disfrutar.

Ya disponible la segunda remesa de libros que se servirá la semana del 14 de junio.

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