Acaba esta historia #1

Acaba esta historia #1

Una de las cosas que más echo de menos de mi cuenta de Instagram (me la quitaron hace ya un par de años), son los posts de ''acaba esta historia''. 

Eran pequeños retos donde yo empezaba a escribir, y vosotras acababais la historia. Después yo ilustraba el -o los- relatos que más me motivaban a hacerlo. 

Pero como me pueden quitar la cuenta, pero no la creatividad, he decidido que esta temporada voy a lanzaros varios de estos retos. Eso sí, esta vez en mi casa, no sea Musk, Zuckerberg o cualquiera de esos millonetis, decidan borrar vuestras historias.

Abajo podrás acabar esta historia de hoy.

La Lavandera

Había algo hipnótico en lavar la ropa.
A pesar de ser un trabajo extenuante y dejarte las manos agrietadas, aquel movimiento mecánico le permitía irse a un lugar silencioso donde nada importaba.
Ni su enfermedad, ni el dinero, ni que sus dos hijas estaban a punto de...
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8 comentarios

Viajar a un país occidental para poder llevar una vida mejor de la que había llevado ella. Pensaba que ojalá las acogieran bien, no las discriminaran por ser mujeres inmigrantes y que encontraran la forma de ser independientes en ese país extraño. Y también pensaba en lo orgullosa que estaba de ellas por ser unas mujeres tan valientes y en lo mucho que las iba a echar de menos (y con esto último se le rompía en pedacitos el corazón)

(POST original en Facebook)

Natalia

Ni que sus dos hijas estaban a punto de cruzar ilegalmente la frontera con USA.
Recordó el dolor de sus articulaciones por la tensión cuando ella cruzó la frontera y en cómo consiguió entrar en el país sin dinero ni casa. Sus primeros días buscando a personas que no sabía ni donde encontrar, y la frustración de poco dinero que se acababa.
Pensó en muchas cosas que había olvidado de aquellos primeros meses, y casi todas eran malas.
Ahora, sus dos hijas, ya mayores de edad, harán el mismo viaje que hizo ella años atrás, gracias al trabajo de sus manos.
Por un momento se permitió hacer algo que no había hecho nunca antes allí. Dejó caer una lágrima que rodó por su cuerpo hasta caer sobre el agua sucia que le quemaba la piel de las manos. Una sola lágrima que contenía todos sus miedos.
Por un momento, se quedó sin respiración.
Entonces empezó a frotar con fuerza y rabia, y volvió a irse a aquel lugar silencioso donde nada importaba.

Luci

“estaban a punto de marcharse. Pero eso no le importaba, porque mientras lavaba la ropa, ella viajaba… mano arriba, mano abajo con su imaginación -el mejor pasaporte. Ésta la transportaba a lugares lejanos y fantásticos: el jabón se convertía en el sutil aroma del clima de Titán, una insondable luna de Saturno; el agua eran los mares del Pacífico donde había oído que vivían criaturas acuáticas increíbles y misteriosas… las grietas de sus manos eran producto de subir y escalar montañas, montes, y bajar las laderas de pueblos escondidos, apoyándose en las piedras. El río del lavadero lavaba todo y le permitía volver a empezar, aquí y más allá.

Claudia

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